Curaduría crítica

CURAR LA LATERALIDAD

“El curador no puede escoger no negociar. Pero puede aspirar a jamás negociar el modo en que negocia.”
Cauthemoc Medina, curador

En el campo de las disciplinas artísticas actuales, donde lo contemporáneo es posible de ser abordado en el sentido que lo hace Boris Groys, como un espacio donde se demuestra cómo lo contemporáneo se expone a sí mismo –el acto de presentar el presente- la labor curatorial asume una postura política.
PONEONELOFF reúne una gran variedad de lenguajes que intentan reflejar lo dinámico y variado de la producción actual que se ubica en esta lateralidad actual de la escena.
No cabe duda que una de las actividades principales de los curadores es trabajar en el campo de la difusión de la producción artística pero lejos de ser el objetivo definitivo, la meta es reubicar y resignificar el poder de las producciones. Se ha escrito mucho acerca del poder de las imágenes y todo lo que ellas hacen estallar a su alrededor según quién las produzca, cómo circulan y qué modos de recepción las reconfigura permanentemente. No enmarcarlas en un solo sentido –el esperado- sino encontrar narrativas que den cuenta de fricciones, diálogos y problemáticas que subyacen en las producciones de lo que se puede nombrar como circuito alternativo.
La curaduría involucra entonces el pensar estrategias que permitan que esta trama móvil siga siendo precisamente, móvil.
A diferencia de lo que ha sucedido, por ejemplo, con el arte “barroco”, cuya noción fue puesta en circulación posteriormente al arte que designaba, el “contemporáneo” y más aún aquellos artistas en lo contemporáneo cuya obra permite emplazarla en los márgenes, se construye –la noción- en el transcurso del presente.
En la actualidad lo que sucede con las imágenes –podemos expandir el concepto a: obras, producciones-, citando lo propuesto por Néstor García Canclini, es que trascienden las intenciones de sus creadores y una vez inmersas en las redes de interacción social como son las instituciones, museos o galerías, emerge una nueva significación, que se ubica en el cruce de las negociaciones existentes en el campo del arte.
No será lo mismo una performance de danza experimental en el marco de un espacio pensado para albergar este tipo de disciplina que, la experiencia trasladada al ámbito de la vía pública o a puertas cerradas en los pasillos de una institución educativa.
La convivencia de distintas expresiones artísticas como construcciones personales particulares, deja en evidencia la complejidad de articular lo diverso.
Surgen cambios en lo contemporáneo –en su doble sentido- que repercuten en la elaboración de un proyecto curatorial de ésta índole. Uno de ellos tiene que ver con el corrimiento en la producción, circulación y recepción de las artes que se organiza menos en torno a objetos únicos, “auráticos” como supo definirlos Benjamin mediando el S XX. El despliegue en la actualidad está en muchas ocasiones ligado a proyectos más cercanos a las instalaciones o acciones performáticas donde confluyen variedad de propuestas. Estas innovaciones generan desplazamientos en el trabajo de un curador. “Curar” un evento o exposición no deviene acumular obra y encontrar una hipótesis que las contenga. El desafío se sitúa en otro plano, el de encontrar un nuevo y único relato que pueda dar respuesta al proyecto y sus objetivos.
Los conceptos desarrollados por Groys acerca de la re-territorialización y re-localización interesan para pensar este momento de la contemporaneidad donde las imágenes –y propongo incluir a las que se difunden por las redes electrónicas también- son constantemente re-escritas y puestas en relación y conversación en instancias inesperadas, generando nuevas redes de sentido.

PONEONELOFF se piensa en su doble articulación: como evento a desarrollarse en un tiempo y espacio definido y elegido, y en su versión virtual que toma el dispositivo del blog como plataforma de discusión, crítica y difusión en constante desarrollo.
El proyecto curatorial pretende dejar de manifiesto las tensiones que se pueden dar en esta convivencia de disciplinas y qué tipo de relaciones se cristalizan en un montaje que se hará dentro de una institución educativa. El propósito es animar las tensiones que en la superficie muchas veces se diluyen –y que a menudo diluyen también el poder de las imágenes- para revelar otra visibilidad que se mueve en los bordes espaciales y teóricos.

Karen Dubilet
Área de curaduría de PONEONELOFF

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