Music/al/ternativa

“HACEMOS CUMBIA COCOLICHE”
ENTREVISTA CON MARÍA VICTORIA PALLADINO Y MANUELA SARAGELI (o las dos más músicas de la banda)

-¿Cómo surgió la idea de armar la banda?
(María) cuando empecé a estudiar música deliraba con armar una banda de cumbia y después con Vero (Verónica Urbieta) empezamos a reclutar integrantes también de su círculo de gente, ya con la idea de ser todas chicas. Nuestra intención era juntarnos a tocar y a ver qué salía sin ninguna ambición ni orden, para nada, pero cuando salió una fecha nos tuvimos que poner a fijar un poco las canciones porque siempre hacíamos cosas distintas, cambiábamos de instrumentos, etc. Al principio éramos como 10 y para ese entonces ya quedamos las 6 que somos ahora.

-¿Quienes son sus “inspiraciones” o referentes en materia musical o de show?
(María) -Cada una tiene los suyos, y por lo menos Manu y yo no tenemos muy en claro tampoco. Hay músicos que nos gustan y seguramente nos estarán influyendo pero no intentamos seguir una línea. La gente que nos ha escuchado asocia con cosas de lo más diversas. Te puedo decir músicos que me gustan a mí: Kevin Johansen, los Auténticos Decadentes, Jorge Drexler, Leo Mattioli, y pilas de otras gentes, pero muchas pilas. (Manuela)- Los Tres Ases, boleros en general, Jaime Roos, Andrew Sisters, folklore norteño en general.

-¿Qué sienten en cada show?
-Explotamos… pero cada vez es distinto, depende la situación, cuanta gente hay, a que hora, como es el sonido, si nos escuchamos entre nosotras, si tomamos algo o no… como hemos tocado en situaciones bastante precarias técnicamente y bastante festicholeras y desaforadas esas cosas cuando están nos llaman la atención. Siempre estamos muy conectadas entre nosotras y nos divertimos mucho… para mi es una de las mejores sensaciones que hay en la vida musical tocar y que la gente baile y se descontrole con alegría y buena onda como por suerte suele pasar. Además hay algo muy lindo como de complicidad con el público con respecto a que no es que la tenemos re clara y salimos a romperla, sino que nos encanta tocar y lo hacemos lo mejor que podemos y poniendo todo el cuore y listo.

-¿Qué intentan representar en sus letras y melodías?
Intentamos representar lo que nos pasa con las cosas que nos pasan en la vida misma. En general tienen un efecto medio catártico por decirle de alguna manera.

-¿Cómo viven la repercusión de los shows?
-No la podemos creer, nos da risa y nos pone contentas… contentísimas, pero suponemos y esperamos que la buena onda de la gente es porque ven que la música que hacemos nos hace sentir bien y la hacemos con sinceridad y amor… para seguir en nuestra línea de expresión.

-¿Cuál es su tema preferido a la hora de tocar o qué es lo que más disfrutan de las presentaciones?
(María) -Mi tema preferido en el momento del show es Confesamelón, el tema con el que empezamos, en otras situaciones por ahí me gustan mas otros pero en vivo ese momento es lo mejor del mundo.
(Manu)- La cumbia romántica, oficialmente denominada “Yo así no”, me vuela la cabeza y “La espumita”.

-¿Cómo autodefinirían el estilo de LNBP?
-Generalmente le decimos cumbia cocoliche… es un poco cumbia, un poco de cualquier cosa… es música para festicholear.
-¿Adonde les gustaría llegar con LNBP?
-Ni idea…. Jamás lo pensamos. Sí estaría bueno grabar algo por ejemplo. Un sueño-proyecto que tenemos es salir “de gira” por los lugares de donde somos cada una, eso esperemos que se concrete y no quede en las ganas nomás.

-Cómo les gusta que sea el público? -Cebado, tranquilo, bailarín, que se sepa las letras que explote, agite, baile, cante…. Que canten las canciones es muy emocionante.

-¿Que harían si Alcides las convocara para un show conjunto? -Enloquecemos de felicidad y honor. Y tocamos.

-¿Que harían su las invitaran a tocar a Pasión de Sábado?
-Lo mismo… igual en ambos casos temeríamos que nos saquen a patadas, por lo poco ortodoxo de la cumbia, pero bueno, si nos invitan allá ellos.

UNA NOCHE CON “LAS NUNCA”

Se hace la medianoche y el ambiente de Casa Zaragoza empieza a caldearse. La fiesta estaba anunciada para pasadas las once y los encargados de abrir el escenario –“Setenta Balcones”- están en pleno despliegue musical. Con sus acordes con mezcla de rock y reggae como telón de fondo, abarrotada de gente la casa, los sujetos deseosos de baile y cachengue comienzan a acercarse al escenario palpitando lo que vendrá en los próximos instantes.
El público es dispar pero homogéneo en dosis similares: hay muchas jóvenes usando vestidos retro, polleras con medias coloridas abajo, vinchas extravagantes en la cabeza; los hombres no se quedan atrás en cuanto a su producción nocturna, y lucen peinados afro, rastas, remeras de bandas. Más allá de sus configuraciones peculiares según su gusto y pertenencia a alguna tribu urbana, todos fueron atraídos por una (y casi mística ya entre quienes las escucharon alguna vez) razón de convocatoria. Es que tocarán, esa noche, ante alrededor de las 100 personas que concurrieron, ellas. Las Nunca Bien Ponderadas.
Un típico recital de Las Nunca, como el que se dio en Casa Zaragoza el 9 de Julio pasado, obtiene su bocina de largada cuando suenan los primeros acordes del teclado Casio que por sus traiciones, caprichos y apagadas en plenos temas ya es un integrante más de la banda y se gana cantitos de hinchada por parte del público instando a su ejecución. Los acordes ralentandos de “Confesamelón”, esa cumbia que habla de los amores utópicos y plagados de histeria, desatan los primeros gritos delirados del público. De allí en más, la romantiquísima “Espumita” (quiero ser la espumita de tu mate/tu bombón) , la “Oda a la duda” que plantea los dilemas existenciales de los seres universitarios (¿arroz/ fideos? A fin de mes o ¿desayuno/almuerzo? En un domingo de resaca), “Pedaleando”, sobre el andar en bicicleta, el transporte estudiantil por excelencia. Y también suenan “La Romántica” (vos no sos mi amigo/no te equivoqués/vos jugás conmigo/y eso no está bien), y la Teoría de la Infidelidad como el principal hit de la noche, que despliega un análisis particularmente exento de pecaminosidad y prejuicios de género alrededor de lo que se considera infidelidad,demostrando que “un encuentro carnal y copulativo con un sujeto X” no es ser infiel a una pareja, siempre que no exista sentimiento, claro.
¿DE DÓNDE VIENEN ESTAS SIEMPRE BIEN ESPERADAS?
Comenzaron a presentarse en vivo hace sólo ocho meses; iniciaron sus ensayos confluyendo sus ganas de formar una banda de cumbia hace poco más de un año. El deseo había surgido de la mano de la pasión por lo tropical entendido como ese universo de lo popular, absolutamente romántico, presente en mayor medida en fiestas y eventos sociales que involucran las celebraciones, brindando un toque divertido y de distensión a las noches. Su carácter musical festivo, ligado –supuestamente- a su origen plebeyo es el que Maristella Svampa apuntaló en su libro de 2005 La sociedad excluyente. La Argentina bajo el signo del neoliberalismo. Y ese espíritu era el que las seis querían imprimirle a la que fuese su agrupación musical.
Tal como señalan Pablo Alabarces y María Graciela Rodríguez, en su libro Resistencias y mediaciones, estudios sobre Cultura Popular, “la cumbia es algo, paradójicamente, demasiado plebeyo para ser ignorado. Un ejemplo central: en la exitosa telecomedia Son Amores (producida por Polka y Canal 13 entre 2002 y 2003), uno de los personajes centrales, interpretado por el actor Mariano Martínez, que fungía como un joven de clase media, se transformaba en ídolo de la cumbia como el Rey Sol Marquesi (…) las clases medias, mediante el consumo de este tipo de productos, demostraban que hasta lo más lejano puede capturarse”.
Y en su génesis ligada a la clase media más que a las clases populares o plebeyas (como se identifican a los exponentes, por ejemplo, de la cumbia villera), este estilo de cumbia netamente femenina está atravesada por subjetividades de mujeres ligadas al profesionalismo y la vida de estudiante universitario, corriendo el eje de la cumbia tradicional. Es que para la composición de Las Nunca Bien Ponderadas, que se forjó entre trato amistoso y afinidades artísticas. Surgió con seis exponentes de la mujer argentina, estudiante o profesional recién salida del horno académico, lista para enfrentar al mundo y también llena de dudas y mareada de buscar certezas en los confusos episodios de la vida amorosa juvenil actual. Para componer sus letras, entonces, echaron mano a sus experiencias previas y conclusiones basadas en infortunios del corazón y esperanzas vacuas invertidas en ciertos muchachitos, dando por resultado un coctel de versos que cualquier mujer que transite por caminos paralelos a los suyos podría bien identificar como propios, conjugados con sonidos extravagantes de xilofones, silbatos, bombo con platillo, charangos, covers de archi conocida cumbia La Pollera Amarilla y destellos actorales en escena.
El resultado de cada show, como toda cumbia efectiva, es que después de casi una hora de despliegue musical el público se a tarareando sus letras que no podrá sacarse de su memoria por dos o tres días. Es la prueba de que estas chicas “se las traen”: hits fáciles, letras pegadizas, representativos de un público de clase media inserto en las universidades, y que se presenta en la ciudad universitaria por excelencia: La Plata. Allí, en ese propicio contexto, nunca serán mal ponderadas. Aunque su nombre intente contradecir lo que la realidad de sus recitales muestra desde su primer recital. La ironía es parte del asunto.

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¡A MENEAR SE HA DICHO!

La Cumbia es un género latinoamericano que escaló varias posiciones en el escenario musical nacional en los últimos diez años. Particularmente, tras la crisis 2001 la cumbia villera hizo crecer exponencialmente el fenómeno de la movida tropical en el país, desarrollando dentro de este estilo musical –importado de Colombia- una vertiente fuertemente nacional. En sus letras, la cumbia villera marcó como ningún otro género las problemáticas de la villa y el cotidiano de las clases sociales más bajas, desarrollando una impronta definida dentro de los géneros musicales. Lo más llamativo de su eclosión fue su inserción dentro de un contexto de vida específico, y el planteo, a través de sus letras, de los conflictos y el estilo de vida de todo un rango de personas del país, que llegó a posicionarse en un ámbito general y a comunicar sus problemáticas a un público heterogéneo.
También, dentro del género musical tropical, el género fue desarrollando diversos estilos según la ubicación geográfica desde donde provenían: así surgieron el cuarteto (cumbia típicamente cordobesa), la cumbia norteña (más influenciada por la shasha boliviana), etc.
En este marco, en el último año se dio un fenómeno particularmente interesante, enmarcado sobre todo en la ciudad universitaria de La Plata: entre la clase media, comenzaron a surgir los grupos de cumbia femeninos, ligados a difundir a través de sus letras problemáticas de género y situaciones específicamente femeninas. Ejemplos de ello son los grupos “Cumbia Queers”, “Les Minon”, o “Las condenadas al éxito”. Este surgimiento de grupos exclusivamente compuestos por mujeres se dio de la mano de una explosión de cuestiones de distintas género, dentro de una tendencia femenina hacia la reflexión interna del rol de la mujer, hacia una emancipación que comenzó en los 50 y hoy en día está en pleno auge y vigencia.
Enmarcadas en este viaje cumbiero femenino, la banca oriunda de La Plata “Las Nunca bien Ponderadas” es una agrupación musical compuesta por seis mujeres que exponen sus deseos, sus pasiones, sus dilemas, sus conflictos y sus características a través de su música, letras, y puesta en escena, dentro de la cual también incluyen tintes teatrales y cómico- humorísticos. Un emergente dentro del espectro de bandas que se encuentran surgiendo con las características mencionadas, y que también presenta una riqueza particular para el análisis dada su impronta heterogénea en cuanto a sus protagonistas: mientras algunas provienen de disciplinas musicales, otras se especializan en teatro, clown, y artes escénicas, volcando todos sus eclécticos saberes en el escenario en cada uno de sus shows, por lo cual se convierten en un rico punto para el análisis del fenómeno artístico en sí como también para lo que sucede en torno a los géneros musicales en Argentina: la emergencia de bandas exclusivamente femeninas y de cómo las cuestiones de género comienzan a incursionar en la música y el arte en general, un nicho (el de las bandas de música) tradicionalmente masculino.
En Poné On el Off Festival, vas a poder conocerlas más a fondo.

MIRENLÁS, SON LAS NUNCA BIEN PONDERADÁS:
Mariana “Boshi” Pereyra: 24 años, estudiante de Psicología,
María Emilia Benitez: 27 años, actriz
Vanesa Romano: 26 años, estudiante de Medicina y clown
María Victoria Palladino: 25 años, estudiante de Dirección Coral
Manuela Sarageli: 23 años, estudiante de Dirección Coral
Verónica Urbieta: 25 años, psicóloga

Cintia Kemelmajer
Influenciada por su padre violinista, Cintia Kemelmajer transitó sus años iniciales de vida rodeada de notas musicales. Estudió piano y guitarra en el Conservatorio Luis Gianneo de Mar del Plata, su ciudad natal. Por esos años, concurrió asiduamente a conciertos clásicos, con sus padres, y también a recitales de manifestaciones musicales más contemporáneas, arrastrada por sus dos hermanos mayores. Así conoció a Charly, León Gieco y The Beatles, sus tres “musos” que no dejaron de acompañarla de allí en adelante. Aunque su rincón de influencias musicales, por supuesto, también se fue nutriendo de otros artistas: desde Bob Marley hasta Jamiroquai, pasando por Café Tacuba y murgueros uruguayos (participó como bailarina y bombista en la Murga Descarrilados del Compás) hasta muchos artistas puramente platenses, ya que de la ciudad feliz se mudó a los 18 para estudiar Periodismo y Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata. Sus intereses artístico- musicales allí se profundizaron hacia bandas quizás menos reconocidas en circuitos oficiales pero muy escuchadas en los intersticios de la ciudad de las diagonales: Doris, Señor Tomate, Orquesta de Perros. Así, entre su diversidad musical y su afición a toda nota ejecutada sonante o disonantemente pero rebosante de pasión, llegó a sus oídos un género particularmente interesante: la cumbia femenina, de la mano de Las Nunca Bien Ponderadas.

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